James McNeelis tenía siete años, vivía con su familia en el condado de Creek, al sur de Oklahoma, en Estados Unidos, y estaba realmente ilusionado con su nuevo perro, un mix de pastor de las islas de Shetland con Corgi que recién habían rescatado de la calle unas tres semanas atrás.

Sin embargo, el 20 de octubre la familia McNeelis sufrió una terrible conmoción luego de que el pequeño James no regresara tras salir a jugar con su nueva mascota; lo buscaron desesperadamente y fue cuando su madre Hannah y su papá Michael, junto con algunos rescatistas, encontraron el cuerpo inerte del niño, herido de muerte en el patio trasero de la casa.

Lo declararon sin vida ahí mismo. No hubo tiempo de que los servicios de emergencia trataran de reanimarlo. El niño de siete años murió tras ser brutalmente atacado por el perro mientras jugaban afuera de su propia casa. La familia de James declaró a medios locales que en tres semanas, el can no había mostrado ser violento.

Las autoridades locales confirmaron que el niño de 7 años murió tras el ataque del perro, a quien hacía poco menos de un mes habían adoptado de la calle; la mascota ahora se encuentra en un centro de control de animales. Pero la confirmación oficial fue que el incidente fue “un trágico accidente”.

Michael, padre de James escribió en su cuenta de Facebook que él, su esposa y toda la familia y amigos se encuentran deshechos tras la muerte del niño. “Estaba tan lleno de vida y luz e iba a cambiar el mundo. Y todavía lo es. Su luz cambiará el mundo. Nos sentimos solos y perdidos sin él y estamos haciendo todo lo que podemos, pero es difícil. Todo duele sin mi pequeño aquí”, escribió en su cuenta de Facebook.

El el sitio Go Fund Me, los familiares del niño abrieron ua página para recibir donativos para el sepelio y memorial del pequeño James; una vez que hayan pasado los servicios funerarios, afirmaron que abandonarán su casa en Oklahoma porque les duele lo que pasó ahí. “Ya no podemos estar aquí, por James, y por nosotros”, afirmó Michael McNeelis.

Unos vecinos de la familia relataron a un medio local que el día del accidente ellos se encontraban celebrando un cumpleaños cuando escucharon el desgarrador grito de los padres del niño e intuyeron que algo malo estaba pasando; una vez que supieron la lamentable noticia se solidarizaron con ellos, ya que consideraron que ninguna familia debía pasar por una tragedia así.

Con información de KOTV y NY Post