El médico y director del Hospital Rural del IMSS-Bienestar en Guadalupe Tepeyac, Chiapas, fue insultado, golpeado y encarado por habitantes que lo culpan de la muerte de una persona, presuntamente por covid-19.

A empujones, indígenas tojolabales sacaron al director del Hospital, Miguel Ángel Palacios Castro, y se lo llevaron a la plaza. Lo sentaron en un escalón de las gradas junto a la cancha techada de basquetbol y comenzaron a insultarlo y reclamarle.

En un video grabado por los propios pobladores se ve cuando le reclaman que algunos de los presentes donaron sus terrenos para que construyeran el hospital y los médicos trabajaran, no para que “estuvieran huevoneando” o estuvieran “hipócritas y corruptos como usted”.

“Pídale disculpa, pídale perdón a esa gente”, grita uno de los integrantes de la multitud.

Se oyen gritos: “Cállense, quiere pedir perdón”. Entre los habitantes se ven otras personas que parecen ser enf

ermeros del propio hospital.

“¿Cuánto querías ganar por la vida de mi suegro diciendo que es covid?, le reclama otro indígena que se le acerca al médico Palacios Castro.

“El presidente de la República se vino a parar aquí y dijo que al doctor que esté aquí le vamos a pagar, sólo que no dijo que para que maten gente”, le dicen.

“Nosotros no pagamos por matar gente”, responde el médico.

Los indígenas le reclaman que sólo los enfermeros y enfermeras atendieron a un paciente que falleció, que estuvieron batallando con el enfermo, pero que el directivo del nosocomio nunca le puso un médico y que por eso perdió la vida.

Al médico le dicen que no lo quieren volver ahí y le exigen irse del pueblo para siempre.

“Aquí no va a jugar, ni con nosotros ni cualquiera de esta gente”, le dice el hombre de sombrero y cubrebocas.

“Lo acusan de haber matado a dos personas y que quiere seguir matando más porque es el control del capitalismo”, le dice otra persona encapuchada.

Al médico, al que no dejan hablar y permanece callado, le reclaman el uso de un antibiótico que tarda hasta 72 horas en hacer efecto.

Tras el juicio sumario, el médico fue echado del pueblo enclavado en la región de Las Cañadas y llevado a Comitán, donde fue internado en un hospital con lesiones en la cabeza.

Con información de Proceso