Tras casi una semana de rumores y especulaciones, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se celebrarán 364 días después de lo previsto, empezando el viernes 23 de julio de 2021 y terminando el domingo 8 de agosto, en las mismas fechas en las que se pensaba este verano. El COI lo ha confirmado al mediodía de este lunes en un comunicado en el que cita tres razones para las nuevas fechas: proteger la salud de los atletas y la contención del coronavirus, salvaguardar el interés de los deportistas y los deportes olímpicos y, sobre todo, no trastocar demasiado el calendario del deporte internacional.

A la par que el aplazamiento olímpico se mueve el paralímpico: del 24 de agosto al 5 de septiembre será el turno para los deportistas discapacitados.

Pese a que el presidente del COI Thomas Bach apuntó durante la pasada semana la posibilidad de celebrarlos en primavera, mantener fechas siempre pareció la opción más razonable. Salvo Seúl y Sidney, desde los años 70 todas las ediciones olímpicas se han celebrado entre julio y agosto, cuando las grandes ligas comerciales en Europa y Estados Unidos paran y las televisiones, especialmente la americana NBC, que pagan la fiesta olímpica con grandes inversiones multimillonarias con las que el COI se financia cada cuatro años pueden sacar su máximo rendimiento al acontecimiento.