Tras la muerte de José Alberto Enríquez Báez, mejor conocido como “El niño de Oro“, su padre, Gerardo Enríquez, aseguró que el muchacho murió haciendo lo que le gustaba que era montar toros.

En una entrevista con El Universal, el padre del joven de 15 años, aseguró que su hijo decidió dejar la escuela para dedicarse a su pasión: montar a los toros.

Desde San Pedro Apatlaco, al oriente de Morelos, familiares y amigos dieron el último adiós al “Niño de Oro” quien a principios de noviembre murió al ser aplastado por un toro durante un jaripeo en San Isidro Huilotepec, Puebla, su padre habló del joven.

“Él no quiso estudiar, era rejego, rebelde y se adentró en este deporte, vicio o como le quieran nombrar, y en la escuela ya no lo querían porque era muy hiperactivo, lo tuvimos durante dos años con psicólogo”, dijo el señor durante el funeral del joven.

De acuerdo con el testimonio de su padre, “el Niño de Oro” desarrolló el gusto por los animales desde pequeño, lo que lo llevó a crecer con esa ansiedad de los animales.

El padre aseguró que no es su voluntad demandar a alguien por la muerte de su hijo, pues consideró que él murió “en su gusto”.

Con lágrimas, recordó que antes de montar se encomendaba a San Judas Tadeo y persignaba, además, tanto él como la madre del joven, le daban su bendición.