Hace unos días Mario Molina, Premio Nobel de Química 1995, publicó un artículo en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), en Estados Unidos, en donde se dieron a conocer los resultados de la importancia que tiene el uso adecuado de cubrebocas.
En videoconferenica de prensa con la Jefa de Gobierno, Caludia Sheinbaum, explicó que no sólo las gotículas de saliva transmiten la enfermedad, sino que las partículas pequeñas a las que llaman “aerosoles”, son las que verdaderamente representan un peligro, puesto que son invisibles y pese a ser muy pequeñas, son lo suficientemente grandes como para acarrear el virus.
Detalló que hay una comunidad científica que trabaja con estas partículas invisibles llamadas PM2.5 y que al aspirarlas, se meten directamente al sistema respiratorio, inclusive algunas llegan al corazón por “ser tan chiquitas que la nariz no las para”.
“Este tipo de partículas son las responsables de que, aquí en la Ciudad de México, por ejemplo, no veamos a los volcanes porque se ve turbio porque hay muchas de ellas”, aseguró.
Molina comparó estos aerosoles con el humo del cigarro. “Al estar en un restaurante, a veces (el humo) llega a otras mesas, más si no hay muy buena ventilación. Así se esparcen los aerosoles, pero por fortuna, los cubrebocas, que son muy sencillos, los pueden parar.
Cuestionado sobre el tema, señaló que si el presidente López Obrador va a realizar una gira con gente cerca debería usarlo. Asimismo, mencionó que el portarlo o no es un aspecto cultural.