Andrey Metkin tiene 38 años y es taxista. Hace unos días cubrió el turno de la noche y llegó a casa a primera hora, esperando que como a diario su hija Anna de dos años corriera hasta la entrada de la casa y saltara para abrazarlo. Sin embargo, no pasó así, y eso llamó demasiado su atención, pues la pequeña siempre lo hacía.

Entonces entró a su casa y fue cuando realizó el terrible hallazgo: la niña y su esposa Olga Charonova, de 43 años, yacían inconcientes sobre la cama. Ninguna de las dos reaccionaba, por lo que Andrey llamó de inmediato a una ambulancia. Los servicios de emergencia llegaron a la casa, y trasladaron a ambas al hospital de Noginsk, en Moscú, Rusia.

Olga logró sobrevivir pero la pequeña Anna no corrió con la misma suerte. De acuerdo con los reportes oficiales, ambas sufrieron intoxicación tras supuestamente tomar vodka falso, ya que una búsqueda en su casa arrojó que había varias botellas de una bebida barata llamada “Red Berry”, cuyo contenido es 14 por ciento alcohol.

Según medios de comunicación, Andrey Metkin dijo que jamás la había visto beber alcohol, por lo que no logra explicarse cómo sucedió todo. Por su parte, Olga, seis días después de ser internada relató que no recuerda que pasó cuando ambas se envenenaron con la bebida.

A pesar de que el padre de Anna no se encotraba al momento en que ambas habrían ingerido el bebido adulterado, las autoridades locales ya investigan si la muerte de la niña fue o no negligencia suya y de su esposa Olga.

La muerte de Anna se suma a una ola de fallecimientos en Rusia por supuesto consumo de alcohol adulterado o envenenado. Reportes oficiales indican que en lo que va de este año, 774 personas han muerto tras ingerir estas bebidas que al parecer contienen metanol altamente tóxico, de las cuales 36 fueron en Orsk y 30 en Ekaterimburgo.

Hasta ahora, las autoridades rusas reportan que ya han detenido a algunas personas relacionadas con este alcohol adulterado.

Con información de El Heraldo de México