Sus manos gruesas no dejan de moverse, en la izquierda tiene una esponja y con los dedos de su mano derecha distribuye la grasa negra en el zapato. Luis Gerardo González es el boleador de zapatos de la caravana migrante que llegó hace cuatro días a territorio oaxaqueño.

Desde el parque de Zanatepec, Oaxaca, la cuarta localidad que visitan en su travesía, Luis Gerardo inició su trabajo como lustrador de calzado. Dijo que a diferencia del estado de Chiapas, donde intentaron robarle sus herramientas, en esta ciudad los habitantes fueron sus clientes.

A su llegada a Oaxaca, el hondureño se mantuvo durante los primeros tres días bajo reserva, temía que le robaran sus pertenencias, pero finalmente este miércoles se animó y el negocio prosperó.

“Oaxaca me ha tratado bien”, expresó. “Apenas son las 10 de la mañana y ya lustré a cuatro clientes, la verdad es que me siento muy contento, porque esto es mi trabajo y lo seguiré haciendo en todo el trayecto para ganarme unos cuantos pesos”.

La tarifa es de 15 pesos por un par de zapatos. “Me gusta que los zapatos luzcan resplandecientes”, dijo el migrante de 39 años que se ha quedado solo, porque su esposa e hijos decidieron regresar a su país, ante lo duro que es caminar largas horas.

Su sueño no es llegar a Estados Unidos porque sabe que cada vez es más complicado. Este hombre de rulos negros y barba quiere trabajar en México, porque le han dicho que hay más empleo que allá.

Mientras bolea el zapato izquierdo de su cliente, un funcionario público del gobierno municipal, la nostalgia le invade y señala que en Honduras era imposible vivir, porque en todo momento les “quitan cuotas” para poder tener tranquilidad.

“Allá no te pueden ver que tienes un dinerito, porque llega esa mafia y nos lo quita, y si no les das, te amenaza. Por eso es que venimos, porque hay una necesidad, no es un paseo, es por humanidad”, recalcó.

En su caja de madera almacena sus pinturas. Aprendió en su infancia al lado de su abuelo y ahora con este oficio tiene los pesos para continuar con su viaje.

“Quiero llegar allá a la Ciudad de México y obtener mis papeles, porque eso que da Migración es un papel que no puedes irte a otro estado, sino aquí mismo, pero eso no me sirve, en cambio con la caravana vamos avanzando todos, parejos”, señaló.

Retomar su actividad de lustrador en esta localidad de la zona oriente del Istmo de Tehuantepec le permitió a Luis Gerardo sentirse más seguro, porque los lugareños lo aceptaron.

“A partir de ahora en cada pueblo de Oaxaca, sacaré mis pinturas, mi grasa, cepillos y manos a la obra, ya vi que aquí, en este estado, la gente sí me quiere”.

La caravana migrante sigue en territorio oaxaqueño, el siguiente poblado es Niltepec, pero aún no se sabe si continuarán a pie, porque los organizadores piensan buscar ayuda humanitaria a través de camiones que puedan trasladar a las mujeres y sus hijos, ya que algunos están enfermos de gripa y tos, mientras que otros tienen ampollas y otras heridas en sus pies por el largo trayecto que llevan realizando desde el 23 de octubre, cuando arrancó la caravana.

Con información de Aristegui