Alrededor de las 14:00 horas del martes, fueron liberados de la cárcel de la comunidad indígena de Joya Real, municipio de Cochoapa el Grande, los niños Anayeli «N», y Alfredo «N», informó Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Entrevistado por teléfono, Barrera Hernández señaló que desde ayer un grupo de abogadas de Tlachinollan se trasladó al poblado de Joya Real, y también se pidió el apoyo de la Fiscalía General del Estado, de la Policía estatal, la Guardia Nacional, la Comisión de Derechos Humanos (Coddehum) «son seis horas de camino, unos 120 kilómetros».

Al llegar al pueblo, buscaron al comisario, pero no lo encontraron «al parecer se encontraba en una boda, por lo que se dialogó con las autoridades comunales, quienes dijeron que la niña estaba detenida porque huyó, por lo que la comisión (policías del pueblo) procedió a detenerla».

Se les dijo a las autoridades del pueblo que la niña no quería casarse y «que detenerla, constituyó una situación grave, y que además estaban en la comunidad para liberar a los detenidos, sobre todo a la niña, porque a las otras dos personas las liberaron desde ayer por la tarde».

Barrera Hernández manifestó que finalmente se permitió que liberarán a los dos menores «y fue cuando intervino el ministerio público, para informarles que ambos serían trasladados a la cabecera municipal de Tlapa».

Además, se le pidió al DIF-GRO, y a los síndicos del municipio, que den protección a los dos jóvenes, «para que no se vayan a presentar problemas en el pueblo, con los familiares de los dos menores».

Por su parte, la titular de la Coddehum, Cecilia Narciso Gaytán, reconoció que de manera conjunta con el Centro Tlachinollan, y otras dependencias, se logró la liberación, y que es buen paso para evitar los matrimonios forzados de niñas y niños en municipios de la Montaña Alta.

Explicó que ya se está trabajando con estrategias implementadas por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, “contra la violencia a las mujeres, y a las niñas y niños, para acabar con esas prácticas sistemáticas, erradicarlas de una vez por todas».

Información de La Jornada