Las autoridades de Nueva York enterrarán los cuerpos de las personas fallecidas por COVID-19 que no sean reclamados en Hart Island, una pequeña isla ubicada al este del Bronx, que desde hace décadas es usada como fosa común.

Freddi Goldstein, secretaria de prensa del alcalde de NY, confirmó a la cadena CNN que los cuerpos que no han sido reclamados en la ciudad ya están siendo transferidos a la isla.

Goldstein agregó que, ante la contingencia, los familiares tienen solo 14 días para acudir al servicio forense y reclamar el cuerpo.

Además de ser fosa común, a lo largo de la historia Hart Island también sirvió como prisión para soldados confederados de la Guerra Civil; asilo mental; sanatorio para personas con tuberculosis; centro de detención para delincuentes juveniles, y hasta base de misiles durante la Guerra Fría.

Los entierros masivos en Hart Island comenzaron hasta 1875, cuando se implementó un sistema de cuadrícula numerada para facilitar los desenterramientos para su posterior identificación en la morgue.

La isla también ha servido para las y los neoyorquinos que no pueden pagar un entierro privado para la persona fallecida.

Hart Island es controlada por el Departamento de Prisiones, pero apenas el año pasado se planteó la posibilidad de que fuera administrada por el Departamento de Parques y abierta al público.

Sin embargo, desde hace muchos años los neoyorquinos conocen a Hart Island como “la isla de los muertos” o “la cárcel de los muertos”.

Hace unos días, la misma Freddi Goldstein señaló que la decisión de llevar los cadáveres no identificados a Hart Island se debía a la falta de espacios para almacenarlos en hospitales y morgues de la ciudad neoyorquina.

Según la portavoz, antes de la crisis por el COVID-19, Nueva York tenía de 20 a 25 muertos diarios en promedio, y ahora la cifra aumentó a 200 o 215 al día.

Hasta este viernes en NY se han registrado más de 7 mil muertes por COVID-19, además de casi 160 mil casos confirmados.