Columna de Lourdes Mendoza

“Los huipiles de Oaxaca, una obra de arte que refleja los sueños y anhelos de las familias de artesanos mexicanos, y que representan la tradición y el orgullo de vestir la grandeza de México”, así me los describió la presidenta honoraria del DIF estatal de Oaxaca.

No pude pensar en una mejor columna para este 15 de septiembre que hablar sobre el huipil y su valioso significado y que hacerlo con Ivette Morán.

“Un huipil es una pieza única. Es una obra de arte donde se dejan plasmados sueños, anhelos, sentimientos, muchas veces de alegrías, a veces de penas de nuestras artesanas y artesanos, porque ellos plasman lo que sienten y lo que viven en los textiles”.

LM.- ¿Hoy en día el huipil es una moda, tradición y cómo usarlos?

IM.- Los huipiles no son moda, la verdad, porque la moda pasa, y los huipiles son atemporales. A mí me gusta usarlos solitos también, pero de repente les pongo un cinturón, una camisa abajo. Me encanta cómo se ven con botas, porque se ven un poco más modernos.

LM.- ¿Los huipiles narran historias?

IM.- Cada huipil cuenta o narra la historia de un pasado, de un presente y de un futuro.

Del pasado, porque están siempre envueltas las técnicas que se han transmitido de generación en generación.

También se vive en el presente, porque se viven las regiones, se vive la realidad de lo que sucede en el entorno de los maestros y maestras artesanas. El futuro, porque en cada una de las piezas siempre están los sueños y anhelos de las familias de artesanos, y la verdad es que, realmente, el valor va más allá del precio que uno pueda pagar por ellos.

Actualmente, en México, son más quienes portan orgullosamente un huipil no sólo por gusto, sino por quienes logran reconocer el gran valor que hay detrás de su elaboración, además de saber que, al adquirir una de estas piezas, se ayuda económicamente a muchas familias, tanto de Oaxaca como de todo el país.

LM.- ¿Dónde se hacen?

IM.- Se elaboran en varias regiones, pues al ser un estado con 570 municipios, concentramos el 20% de municipios de todo el país. Tienen una riqueza cultural única, por lo que, en cada una de sus regiones, se usan indumentarias diferentes, con textiles diferentes. Somos un estado lleno de color, de magia y de tradiciones.

LM.- ¿Cuánto tardan en hacerlos?

IM.- El tiempo de elaboración de cada uno depende de la técnica que se usa para elaborarlos, pues hay de telar de pedal, de telar de cintura, otros que están bordados a mano, algunos que están hechos por varios lienzos, por lo que su elaboración puede variar de un mínimo de cuatro semanas hasta seis meses, o incluso de un año. Es un trabajo único, y debemos dar valor a estas piezas, no sólo por el tiempo que se llevan, sino por la expresión cultural que hay en cada una de ellas.

LM.- El añil, la grana cochinilla, son sin duda joyas…

IM.- Los tintes naturales son mágicos. Ver cómo se hacen los distintos colores a través de la mezcla de los tintes naturales, a veces con la misma oxigenación del aire, cómo pueden cambiar las tonalidades, es mágico.

Por ejemplo, la grana cochinilla, que es un parásito que nos da ese color rojizo único, que por cierto, déjame te platico que el parásito macho no da el color, es la hembra quien da ese color rojizo.

O ver, por ejemplo, cómo se produce el añil en Niltepec es una cosa espectacular, es una danza de ese color azul en esas tinas de piedra, que además, hay que decirlo, usar tintes naturales es totalmente sustentable.

LM.- ¿La seda mexicana no es igual que la china o la de la India?

IM.- La seda en México no es igual a la china ni a la hindú ni a ninguna. La seda es una joya que nos regala la naturaleza. Hoy Oaxaca ya es productor de seda. Anteriormente, fíjate la ironía, las familias que se dedicaban a hacer estos maravillosos vestidos, blusas y bufandas, compraban el 90% de la producción en SLP, que era el único banco de seda que tenía el país. Así pues, nos dimos a la tarea de crear un santuario oaxaqueño de la seda en San Pedro Cajonos, un municipio de la sierra Norte, el cual produce un gusano muy chiquito, el gusano criollo. No solamente arquitectónicamente hablando es un lugar que todos deberían visitar porque es una belleza, es un espectáculo.

Ojo eh, este proyecto de Ivette hoy en día se encuentra compitiendo por el premio de Cemex 2021, ya que fue creado y restaurado con equipamiento para que los maestros y maestras artesanas puedan producir más, no sólo para la elaboración de los huipiles, sino también para que Oaxaca sea vendedor de seda a nivel nacional.

IM.- En Cajonos se puede ver todo el proceso de la seda, desde la producción hasta la distribución, incluso la venta de estas maravillosas piezas únicas.

LM.- ¿Por qué la gente prefiere gastar miles de pesos en ropa de marca y no en estas joyas?

IM.- Cada quien se debe gastar su lana en lo que quiera, pero te repetiría que como México no hay dos, y cuando uno se mete al mundo de los textiles, al mundo de las familias de los maestros y maestras artesanas, puedes, deberás creer que somos un país único. Es que lo tiene que ver uno para poderlo creer; tenemos un colorido único, mágico, y estas manos de estos hombres y mujeres maestros, porque son maestros en lo que hacen, el poder transmitir sus sentimientos a través de la elaboración de un textil, creo que es algo que tiene un valor único, y pues la gente auténtica, yo creo que es la que prefiere portar a México en la piel.

Por cierto, sabían ustedes que Juana Catarina Romero, de quien unos afirman fue la “amante zapoteca” de Porfirio Díaz y otros aseguran que fue su gran amor, el legado de esta gran mujer es enorme. Si quieren saber más de “Juana Cata que nunca se casó, así que libre, independiente y empresaria en una época en la que eso no era bien visto en una mujer”, pueden leer el libro Mujer y Poder en el Siglo XIX de Francie Chassen- López, el cual conocí gracias a la priista Mariana Benítez.