La LXIV Legislatura aprobó una reforma a la Ley Orgánica Municipal, para establecer en Oaxaca que, el desacato de medidas sanitarias o protocolos de salud pública, por parte de los miembros de los ayuntamientos, tratándose de emergencias sanitarias, epidemias, o cualquier crisis de salud, será una causal grave para iniciar con el proceso de revocación del mandato de ediles y concejales.

Para ello se realizaron adiciones a las fracciones a los artículos 44, 58, y 61 de la Ley Orgánica Municipal de Oaxaca, a fin de que los ayuntamientos y sus funcionarios cumplan su gestión en apego a la protección al derecho humano a la salud de sus habitantes. En caso contrario, se establece la eventual separación al cargo de uno o varios integrantes de los Cabildos.

La adición al Artículo 58, establece que la desaparición de poderes sería viable tras poner en riesgo la vida, salud, dignidad o la violación reiterada, por parte del ayuntamiento, a los derechos humanos y las garantías de sus habitantes, consignadas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Constitución Local.

Respecto a la adición al Artículo 61, los integrantes del cuerpo edilicio en cuyo actuar u omisión toleren y realicen conductas escudadas en sus facultades, contraviniendo con ello las disposiciones emitidas por las autoridades sanitarias, podría ser causal suficiente para la revocación de mandato.

Para ello, las autoridades sanitarias verificaran del cumplimiento de sanitización o higiene sanitaria en los centros laborales, dependencias públicas, centros comerciales, escuelas, entre otros.

En caso de desacato de las medidas sanitarias por parte de las autoridades estatales o municipales, la Secretaría daría vista a las autoridades políticas, penales o administrativas correspondientes.

De acuerdo diputados del Partido del Trabajo (PT), con esas modificaciones al marco normativo, enfrentaran la nueva normalidad pero además serán medidas que privilegian la salud pública y servirá a las autoridades para justificar a los comités de festejos de las fiestas patronales que no pueden celebrar festividades para prevenir contagios como los que actualmente se padecen de COVID19.

Destacan que son varios los casos que se han dado en Oaxaca, donde diversas autoridades municipales, en plena contingencia, han fomentado y han llevado a cabo fiestas patronales, sociales o religiosas, donde no existe ningún tipo de control sanitario, se permiten reuniones masivas y se genera con ello focos de alto contagio de la actual pandemia.

Explican que a nivel nacional y en algunas entidades federativas, entre ellas Oaxaca, regresó a sus actividades en algunas áreas de la cadena de producción social, con la finalidad de evitar mayores daños a la economía y para poder reactivar los sectores públicos y privados.

No obstante, la emergencia por riesgo sanitario en Oaxaca no ha terminado y aún continúa en semáforo naranja.

Consideran que gran parte de que el índice de mortandad del coronavirus aumente, se debe a la nula vigilancia de las autoridades en imponer controles o medidas efectivas que permitan a la población evitar el mayor contacto social posible.

La otra causa es que la sociedad hace caso omiso a las disposiciones oficiales y no previene su cuidado personal, se realizan labores sin la protección adecuada en detrimento de su propia salud o la de terceros. Cuando estas dos causas se unen, ponen en alto riesgo la salud pública.

Plantearon entonces que los funcionarios públicos que relajan la Sana Distancia o los lineamientos de cuidado y prevención de salud pública, que dictan las autoridades, deben ser sancionados.