Después de más de 12 horas de audiencia, Emilio Lozoya Austin, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), fue vinculado a proceso por los delitos de uso de recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa y cohecho, en su calidad de autor material y naturaleza dolosa.

Al igual que en el juicio que se inició en su contra el martes, la Fiscalía General de la República (FGR) no pidió como medida cautelar prisión preventiv para el funcionario. Juan Carlos Ramírez Benítez, Juez de control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte, decretó su libertad condicional con medidas cautelares como entregar su pasaporte, llevar un brazalete electrónico y presentarse ante las autoridades cada 15 días. No podrá salir de la Ciudad de México y su zona metropolitana.

El inicio del proceso penal tiene lugar casi cuatro años después de que Odebrecht confesara ante las autoridades estadounidenses que pagó 10,5 millones de dólares en sobornos a miembros de Pemex entre 2010 y 2014.

Según la Fiscalía, los sobornos a Lozoya no solo fueron para obtener contratos sino que el imputado llegó a ofrecer a uno de los directivos de Odebrecht un cargo en el Gobierno si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ganaba las elecciones de 2012.

Las audiencias no fueron públicas pero toda la información que trascendió de las mismas procede de un resumen informal realizado por funcionarios del poder judicial y transmitido vía WhatsApp.

El exjefe de la petrolera estatal se convirtió en el primer funcionario mexicano en declarar sobre la trama de la constructora brasileña Odebrecht, un escándalo desvelado en 2014 de sobornos a cambio de obras públicas en una decena de países de América Latina.

La Fiscalía acusó este miércoles a Lozoya de haber recibido 10.5 millones dólares de sobornos de Odebrecht en una trama en la que se asoció con su madre, su esposa y hermana.

Una parte de estos sobornos, 4 millones de dólares, los recibió en 2012, cuando Lozoya era coordinador de campaña de Peña Nieto y prometió al entonces director de Odebrecht en México, Luis Alberto de Meneses, un cargo en el futuro Gobierno.

Lozoya no solo negó estas acusaciones, sino que dijo haber sido “intimidado, presionado, influenciado e instrumentalizado” y se comprometió a denunciar y señalar “a las personas responsables de estos hechos y los posibles beneficiarios de los mismos”.