Tuvieron que pasar más de cinco años para que Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014 –probablemente por el grupo delincuencial Guerreros Unidos– fuera ubicado, luego de que en la Barranca de la Carnicería, Ejido de Cocula, Guerrero, fueron hallados parte de sus restos.

En ese entonces, el joven conocido como “Clark Kent” por sus anteojos negros de pasta gruesa, tenía 19 años y practicaba danza folclórica.

Dentro de 15 indicios hallados estaba una pieza ósea que corresponde a Christian Alfonso, según la Fiscalía General de la República (FGR).

Ésta es la segunda identificación realizada por el Instituto de Genética de la Universidad de Innsbruck, en Viena; la primera fue la de Alexander Mora Venancio, cuyos restos fueron ubicados en el Río San Juan de Cocula el 29 de octubre de 2014, en la entonces administración del presidente Enrique Peña Nieto.

Respecto al caso de Jhosivani Guerrero, otro de los estudiantes desaparecidos, el abogado Vidulfo Rosales indicó que no tienen certeza que los restos encontrados en el río de San Juan en realidad correspondan a la víctima. “No hay certeza plena y científica que se trate de él”, manifestó.

Omar Gómez, titular de la Unidad de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa de la FGR, dijo que los resultados también fueron analizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, que terminó su revisión el 4 de julio.

“Con este nuevo hallazgo, como lo señaló el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, la (llamada) verdad histórica se acabó y enfatizo, el caso sigue abierto. Con estas acciones, hacemos patente que el compromiso de garantía de justicia y verdad en el caso será cumplido”, afirmó en videomensaje a medios.

Recalcó que donde se encontró la osamenta no es el basurero de Cocula, ya que la Barranca se encuentra a más de 800 metros de distancia de donde se crea la narrativa de la verdad histórica.

El 28 de enero de 2015, el entonces titular de otrora PGR, Jesús Murillo Karam, afirmó que la verdad histórica “es que los 43 normalistas fueron privados de la vida, incinerados y sus cenizas arrojadas al río San Juan”, en Cocula.