El pasado 24 de diciembre, Rosita jugaba al interior de su vivienda de lámina, junto con su hermana Lilia de 12 años, cuando, según su madre Fabiana: una bala perdida entró presuntamente por la puerta abierta, y se incrustó en el rostro de la niña, que en un inicio, marcó sólo un raspón de lado derecho de su cara.

La suerte de Rosita fue tal, que la trayectoria de la bala fue vertical y no tocó el cráneo, a decir de la suplente de jefatura del servicio pediatra: Carla Lorena Gómez, la bala se alojó cerca del pómulo derecho, quedando atorada entre el hueso y el tejido celular subcutáneo. Marcando el rostro de Rosita, con una lesión de un centímetro y medio.

La niña ya fue operada por un especialista maxilofacial, en el Hospital General “Doctor Aurelio Valdivieso”, en Oaxaca de Juárez que retiró la bala.

Y es que en algunas partes de la capital y del estado de Oaxaca el disparar balas al aire por festejo se continúa practicando. Dicha práctica, le arrebató la vida a la menor Vivian Michelle, que contaba también con 7 años de edad y el 31 de diciembre de 2018, en Santa María Petapa: una bala le perforó el cráneo, y aunque fue trasladada al hospital del IMSS en Matías Romero y después vía aérea al Estado de México, perdió la vida en el Instituto Nacional de pediatría el 3 de Enero.

Por Adair MP