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“Me cobran por ver mi cosas”: Cruz Azul se quedó con objetos de aficionado para su Salón de la Fama

Mar 2, 2022

Ataviado con un sarape y un gorro estilo vikingo alusivos a Cruz Azul, el señor Rubén Acevedo de 61 años de edad se proclamó como el fanático número uno de La Máquina, pues “nadie en el mundo tiene lo que yo tengo de mi equipo”, ya que desde hace 50 años comenzó a coleccionar artículos referentes al conjunto cementero, al cual comenzó alentar con fervor desde hace 53 años.

“Me considero el fan número uno a nivel nacional y busco un reto mundial, que es que nadie en el mundo tiene lo que yo tengo de mi equipo Cruz Azul, reto a cualquiera, pueden ir a mi casa a comprobarlo. Yo puedo decir que tengo un millón de cosas, pero eso lo deben constatar ustedes. Tengo 61 años de edad, 53 años yéndole a Cruz Azul y 50 años guardando cosas. Aunque vivo mal económicamente no tiene impedimento para que yo deje de irle a Cruz Azul. Del 64 hasta la fecha yo vi campeonar a Cruz Azul. Tengo boletos de los 70’s, 80’s, 90’s, de los 2000, Copa Libertadores, etc”, dijo a La Afición.

Rubén, padre de dos hijos, Pelé Muller, a quien decidió llamar así honrando a dos grandes futebolistas como Edson Arantes do Nacimento y Luis Antonio Correa da Costa, apodado Muller y su hija Lizbarzky Aline, quien porta su primer nombre en honor al mediocampista alemán de los años 80’s, Pierre Littbarski, y que falleció hace un año y nueve meses, aseguró que el amor que siente por los celestes es más grande que el que pude sentir por ellos y su esposa.

“Quiero que la gente sepa que yo soy quien ama más a Cruz Azul, las otras cosas pasan a segundo término. Amo a Cruz Azul por sobre todas las cosas, primero Cruz Azul, después mi hija que está en el cielo escuchándome, mi hijo que se llama Pelé Muller y mi esposa”.

Dentro de las miles de historias que cuenta Don Rubén Acevedo, nos reveló que le prestó algunas de sus pertenencias al Salón de la Fama de Cruz Azul, ubicado en sus instalaciones en La Noria, pero la única forma de verlas es pagando, una situación que se le hace muy injusta. “Yo quiero pensar que mi Cruz Azul del alma, mi Cruz Azul campeón tiene este libro el cual tengo desde hace muchos años, se me hace injusto, incómodo y triste, no lo quería decir, pero hoy me da una tristeza y me pega en el alma, sin ofender a nadie de Cruz Azul. Se me hace injusto que mis cosas estén en el Salón de la Fama exhibiéndose durante 17 años y la encargada me dijo que tengo que pagar por ver mis propias cosas, creo que no merezco esto”, dijo con lágrimas en el rostro.

Hasta el momento, Rubén Acevedo no ha podido contar todos los objetos referentes a su amada Máquina de Cruz Azul, pero nos contó que tiene desde recortes de periódicos, envolturas de chicles, hasta el objetivo de personalizar un automóvil. “En mi casa, su casa, la fachada es igualita a una que hay en La Noria. Una vez le tomé una foto y le dije a un amigo albañil que me hiciera la entrada igualita a esa. Hasta el día de hoy no he contado las cosas que tengo, pero son 50 años coleccionando desde recortes de periódicos, me han dicho que tengo como 5 toneladas de diarios, chicles, sudaderas, playeras, tenis, cubre bocas, gorras, libros, revistas, sombreros, calcetines, ropa interior, etc, algunas son clones, otras piratas y originales. ¿Qué me falta? Personalizar un carro, tengo, un Mustang 75, un Mercedes Benz 61, un Ford Fairlane 67, cualquiera de estos quiero personalizarlo, también me falta una avalancha, un patín del diablo y patines de fierro, los cuales estoy buscando para tenerlos”, finalizó.

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