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Abuelita rechaza vender su casa por millones y obliga a centro comercial a construir alrededor

Feb 11, 2022

La película de Disney donde se relata cómo un anciano viudo es acompañado de Russell, el niño explorador que nos desesperó pero también se ganó nuestro corazón, para realizar el último deseo de la esposa Mr. Frederickson.

Además de abrir con una de las escenas más conmovedoras en la historia de la animación, esta historia nos muestra el amor que este señor gruñón le tiene a la casa donde vivió toda su vida y por eso, cuando intentan comprarle dicha casa, rechaza cada oferta que le llegaba.

No sabemos si esta historia inspiró a la prducción de Disney, pero sin duda es muy similar. La protagonista de esta nota es Edith Macefield, de 86 años, rechazó las ofertas de vender su casa a una corporación que pretendía construir un centro comercial en el terreno que incluía el de la casa de Edith.

La empresa pretendía comprar el inmueble para poder llevar a cabo este proyecto, sin embargo la señora Macefield rechazó cada oferta que llegaba, incluso declinó un pago por 1 millón de dólares.

Al no poder convencerla con nada, los constructores optaron por lleva el proyecto de construcción al rededor de la propiedad de Edith. Esta historia también tiene un mejor amigo ayudando al propietario. Barry era vecino de Edith y siempre paseaba por el vecindario para asegurarse que ella se encontrara bien y que las obras al rededor de su casa no la afectaran.

Con el paso del tiempo ambos se volvieron muy cercanos, compartían muchas actividades juntos, como ir a la peluquería incluso, cuando Edith lo necesitaba, la ayudaba en sus necesidades básicas, como ir al baño.

Lamentablemente Edith murió en 2008 por complicaciones de un cáncer que desarrolló, sin embargo dejó su casa a su amigo Barry, quien terminó vendiéndola en 300.000 dólares. Esto hizo que muchas personas lo criticaran y dijeran que solo se hizo amigo de Edith por el dinero.

La casa actualmente está cercada y recibe miles de visitantes al año que son fanáticos e la película «Up» y dejan cientos de globos en su fachada como forma de apoyo para conservar la memoria de la señora Macefield.

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